2010/08/01

El exorcista reciclado



Otro relato escrito por Patxi Irurzun 
que, al igual que otros publicados en este blog,
tuve el honor de ilustrar.
Gracias, Patxi, por permitirme publicarlos.
--------------------------------------------- 

Cómo cambian los tiempos –pensó el Padre Karras.

Echaba de menos aquellos esputos verdes de las endemoniadas resbalándole por la cara, aquellos mensajes diabólicos dibujados desgarradoramente sobre sus núbiles pieles, aquellas voces preguntando dulcemente por la guarra de tu hija, en definitiva aquella emoción de un exorcismo de verdad, de los de antes, cuando el demonio todavía no se había vuelto burgués, tumbado a la bartola dentro de la caja tonta –Juan Pablo (dos palitos) dixit: “la televisión es el anticristo”– y ¡ala!, que hicieran todo el trabajo los homosexuales gritones de los programas del corazón, y las nalgas de las jugadoras de voley-playa, y Homer Simpson, vaya un ejemplo para la sagrada institución familiar…

El Padre Karras se aburría en sus nuevas misiones para el Pentágono Vaticano. Hacía ya tanto tiempo que no recibía ningún encarguito… Ya ni siquiera le telefoneaban los tertulianos para que le sacara los demonios a Arzallus. Le aburría andar escuchando al revés los discos de los peludos esos, que si AC/DC por aquí, que si Black Sabbath por allá, que si Marilyn no sé qué por acullá –sí, hombre, el hermafrodita ése que se había extirpado una costilla para chuperretearse su repulsivo sexo (aunque en este caso tampoco quería ahondar, el tema de arrancarse costillas podía resultar comprometedor para la Biblia.). Le aburrían también las investigaciones para asuntos internos, por ejemplo, aquel informe sobre los frívolos implantes capilares del Padre Apeles… Pero el colmo de los colmos había sido lo del último encuentro de jóvenes con Susan, como llamaban a Su Santidad los de los servicios de inteligencia de la guardia suiza.

—Confiamos en ti, Karras –le habían dicho–. Estarás a cargo de la seguridad moral del encuentro“.

Y aquello tan rimbonbante de “seguridad moral” se había traducido en repartir faldas y camisetas de papel entre las descocadas catequistas en minifalda y los musculosos boy-scouts con el torso al aire, a fin de evitar impuras relaciones prematrimoniales entre ambos que no podían alumbrar sino sindioses.

—Qué se puede esperar de unos soldados en gallumbos y con una triste lanza para espantar a Ali-Agkas”– protestó el Padre Karras ante semejante degradación, lo cual no hizo sino agravar su situación, pues, un hombre de acción como era él, fue confinado a un oscuro despacho sin otro cometido que pensar. Pero el Padre Karras no se rendía fácilmente: se había visto las caras con muchos demonios y muchos otros Papas, así que lejos de albergar siquiera una migaja de rencor, piensa que te piensa, dio con la fórmula que remediaría la alarmante crisis de vocaciones que ponía en peligro el futuro de la Santa Iglesia Católica.

—Imaginemos que el catolicismo es una empresa, una marca comercial” –expuso su plan ante el consejo cardenalicio de sabios, a los que curiosamente el símil no les sorprendió demasiado –“Pues llevamos una ventaja sobre todas las demás: una franquicia en cada pueblo, por pequeño que sea. ¡Ni la Coca-cola!. El problema es ahora colocar un dependiente en cada tienda, es decir en cada iglesia”.

—Joder, que listo –exclamó, contagiado por el agresivo lenguaje comercial de los hombres tiburón, un prelado, al que secundó un coro de risas burlonas–.

—Sí claro, vosotros los del Opus, lo teneís fácil, comiéndoles el coco a todos esos negratas, sudacas y chinarros muertos de hambre –protestó entonces otro cardenal– Pero, ¿Y los demás, Padre Karras? ¿O es que no se ha dado cuenta de que los seminarios se han quedado vacíos?”

—Pues a eso es a lo que voy. Se que siempre hemos sido reacios, en materia reproductiva, a todo tipo de manipulación, desde la más rudimentaria, como el abobinable pecado de Onán, vulgo masturbación, hasta la genética, pero llevo meses repasando la Biblia y no hay nada que condene esta última, al contrario, “Creced y multiplicaos”, se lee en ella. En definitiva, la clonación de curas sería la solución a la crisis de vocaciones. Admitámoslo, o eso o la extinción”.

Las palabras de Karras desataron un revuelo considerable, que sólo la intervención de un Susan esforzadamente puesto en pie, brazos en alto, como a punto de iniciar una ola parkinsónica, interrumpió.

—Tiene razón –sorprendió a todos– Hay que clonarse. Ha sido una revelación, lo he visto en todo ese millón de jóvenes que vinieron a visitarme, todos igualicos, tan majos…”

Dicho lo cual se derrumbó agotado en su asiento y se sumió en un sueño profundo, propio de un dios. Y por mucho que “los duros” protestaran (—Hay que joderse con la infalibilidad –decían) no hubo conspiración que valiera. Para eso se había ganado millones de adeptos Juan Pablo (dos palitos) recorriendo a bordo de su taca-taca móvil el mundo entero.

Fue de esa manera, hermanos, como el Padre Karras recicló su oficio de exorcista en el de moderno émulo del Doctor Frankenstein. Los tiempos efectivamente están cambiando. Palabra de Dios; o de Bob Dylan, que ahora canta para Él. Amén.


Iruzkinak. Bota hemen zurea:

0 iruzkin. Gehitu zurea:

Argitaratu iruzkina

Blog hau DoFollow eskolakoa da. Komentatzen ez duzun bakoitzean, Anne Geddesek beste nini bat betirako traumatizatzen du.

Éste es un blog DoFollow. Cada vez que no comentas, Anne Geddes traumatiza de por vida a otro bebito.

Copyleft - Exprairen edukinen lizentzia

Creative Commons-en baimena Webgune honen edukina, beste izen batez sinatuta agertzen ez bada, honako lizentziaren pean aurkitzen da: Creative Commons Aitortu-EzKomertziala-LanEratorririkGabe 3.0 Unported License. >>>>> El contenido de este blog, salvo los casos en que se reconozca otra autoría, se encuentra publicado bajo la siguiente licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
HostGator promo code