2011/07/19

La chica del tiempo


Otro relato escrito por Patxi Irurzun 
que, al igual que otros publicados en este blog,
tuve el honor de ilustrar.
Gracias, Patxi, por permitirme publicarlos.
--------------------------------------------- 

Fue como en aquella novela de Raul Nuñez, “La rubia del bar”, creo que se llamaba, o tal vez “A solas con Betty Boop”, no recuerdo, el caso es que el protagonista era un tipo que se enamoraba de la presentadora del telediario y hacía un viaje, una odisea alcohólica hasta Prado del Rey, en busca de su Penélope catódica, que esperaba su llegada tejiendo los hilos de guerras y goles, bodas reales y coches-bomba, aquellos hilos podridos que siempre se desanudaban para volver a comenzar la misma y miserable historia. A mi me pasó lo mismo con la chica del tiempo de la ETB. En cuanto la vi. Su ropa ajustada a un cuerpo como una carretera de montaña, sinuosa y recién asfaltada, con ese olor a brea que se te introduce en el cuerpo y hace florecer dentro un campo de amapolas, y provoca un aleteo de mariposas entre ellas, a la altura del estómago, y en el escroto un zumbido de abejas…

No era, de todas maneras, una sensación nueva. Tiempo atrás me volví loco por la chica del informativo local. Cada vez que la veía leer las noticias tenía la sensación de que ella clavaba sus ojos almendrados y tristes en los míos, que era capaz de verlos al otro lado de la cámara, que eran los únicos que veía, y también que su sonrisa era a mi a quien reconfortaba, y que sólo yo era capaz de adivinar en el contraste de aquellas dos expresiones la niña que fue, y de comprender que de la suma de las dos resultaba otra, al tiempo asustada y curiosa, soñadora y retraída que indicaba para mi, solo para mi, en las pequeñas patas de gallo que comenzaban a esbozársele como el mapa abrupto de su geografía interior, el recorrido correcto hasta su corazón.

Todo se acabó entre ella y yo, sin embargo, cuando conseguí verla al otro lado de la pantalla. Tampoco entonces, cuando la encaré, rehuyó mi mirada, como si realmente durante todo aquel tiempo hubiera estado mirándome a mi, solo a mi, sentado en mitad de mi cuarto de estar, observándola boquiabierto.

Fue en una manifestación, a lo que yo había acudido a revolver un poco y ella a cubrir la noticia; o sea, a lo mismo que yo. Me sentí estafado. Era como si a lo largo de todo aquel tiempo ella me estuviera ocultando algo, una mitad de si misma, todos aquellas arrugas en sus pantalones, y aquellos dedos de los pies que asomaban en su sandalias y se sobreponían unos sobre otros como pequeñas morcillitas desventradas.

Con la chica del tiempo de la ETB era distinto, porque conseguía verla de cuerpo entero, y su ropa era como asfalto caliente, ajustada como un guante a su cuerpo curvilíneo de carretera de montaña, y los pedazos de piel que asomaban bajo ella frondosas laderas, en las que uno encontraba bonguis, y se los comía, y se revolcaba loco de amor sobre la hierba húmeda.

Ella era una diosa, que manejaba el tiempo, las mareas a su antojo. Me excitaba la manera en que sostenía el bolígrafo, o en que el boli sostenía sus manos nerviosas, y oírle decir “isobaras”, y “mar arbolada”, y “las temperaturas sufrirán un leve ascenso en todo Euskalherria”. La amaba.

Por eso estoy aquí, en los estudios de Miramar, como el protagonista de la novela de Raul Nuñez, que, ahora que lo pienso, tal vez se titulara “Sinatra”. Sentado dentro de mi coche y mirando malencarado al guarda jurado, el mismo que me ha echado el alto hace unos minutos. Él no comprende nada. Lo único que quiero es que la chica del tiempo dibuje para mi, solo para mi, unos cuantos soles; que se abra un poco de luz entre las nubes negras que anidan en mi pecho de lobo hambriento y solitario. Por eso estoy aquí, odiando a ese guarda jurado. Por amor. Dispuesto a todo. Incluso a que otra chica a la que también amé una vez en secreto pronuncie mi nombre por vez primera. Mañana, en las noticias del informativo local. Por eso estoy aquí, agarrando cada vez con más fuerza la palanca antirrobos. Por amor. Por puro amor. Sólo por eso.



Iruzkinak. Bota hemen zurea:

0 iruzkin. Gehitu zurea:

Argitaratu iruzkin bat

Blog hau DoFollow eskolakoa da. Komentatzen ez duzun bakoitzean, Anne Geddesek beste nini bat betirako traumatizatzen du.

Éste es un blog DoFollow. Cada vez que no comentas, Anne Geddes traumatiza de por vida a otro bebito.

Copyleft - Exprairen edukinen lizentzia

Creative Commons-en baimena Webgune honen edukina, beste izen batez sinatuta agertzen ez bada, honako lizentziaren pean aurkitzen da: Creative Commons Aitortu-EzKomertziala-LanEratorririkGabe 3.0 Unported License. >>>>> El contenido de este blog, salvo los casos en que se reconozca otra autoría, se encuentra publicado bajo la siguiente licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
HostGator promo code